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Ricardo Gago

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por Beatriz Fernández Viéitez

 

Nacido en agosto de 1949 en Montamarta, un pueblo perteneciente a la provincia de Zamora. A los dos años de edad se traslada con sus padres a La Felguera (Langreo), Asturias, donde vive hasta los diecisiete años. A mediados de los sesenta se traslada a Mallorca. Antes de establecerse en Sineu residió en Paguera, Palma y Alaró.

 

 

CAN GILI

La obra de Ricardo Gago se expone en Sineu en una mensión conocida con el nombre de Can Gili, una joya arquitectónica del siglo XIII. La casa, donde también se encuentra el taller de Ricardo, está situada en una de las calles más hermosas del pueblo, la calle Major, en el número 13. Can Gili, donde se han hallado importantes restos arqueológicos, posee una sala con pinturas góticas y abundantes graffítis. En su tiempo fue un palacete. Toma el nombre de los propietarios que la habitaron hacia el siglo XV. El Alcalde Real Joan Gili y más tarde el Notario Joan Gili, uno de los cinco jefes que junto con Janot Colòm forma parte en la revuelta que se levanta contra Carlos V. en lo que fue el movimiento de “Les Germanies”.

 

El emplazamiento es único, tanto por sus cualidades arquitectónicas como por su interés histórico y arqueológico. La relación que se establece entre la casa y la obra de Ricardo es especial. Aunque cualquiera de ellas sería digna de conocerse por sí misma, en este caso se unen para crear el sello de identidad de uno de nuestros mejores artistas.

 

 

La obra de Ricardo Gago

El mismo se resiste a encasillarse dentro de un estilo concreto. Ricardo habla con devoción de su maestro Joaquín Torrens. Sus obras tienen mucha fuerza y color, sus pinturas encierran cierto misterio, tienen magia. La mujer es su centro, su fuente de inspiración. El Mediterráneo está siempre presente. En buena parte de su obra representa a Sineu, el pueblo que lo acogió. Sus rincones más hermosos están inmortalizados en sus lienzos y las mujeres más bellas en sus bronces y barros.

 

La entrevista

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Ricardo nos acoge con cariño, con sinceridad. Nos muestra su obra y nos habla de su vida con generosidad. Permite que el visitante se sienta como en casa.

 

¿Cómo definirías tu estilo?

Indefinido. Voy abarcando todo lo que puedo, como un cantante que tiene una gran variación de voz, no me encasillo en un estilo concreto.Eso te hace más completo?No lo sé, a mí me hace sentir más completo.

 

¿Cuándo y cómo surgió tu vocación por el arte?

Lo recuerdo siendo muy pequeño. Tendría unos seis años cuando pedí que me regalasen una caja de acuarelas. En cuanto me la regalaron pinté mi primer cuadro de color, recuerdo que era un cuadro con un templete y un lago con unos patos. Lo que sí recuerdo es que pintar ya era una necesidad.

 

¿Y cómo descubriste que querías dedicarte al arte profesionalmente?

Siempre tuve ese deseo, pero hacerse un hueco dentro del arte era una tarea casi imposible, por lo que pensé que debía empezar por el principio, debía aprender a dibujar y a pintar. En un principio empecé a pintar por mi cuenta, cogía el caballete y me iba a pintar paisaje al natural, después comencé a formarme de manera intensa y seria en una escuela de arte, Escuela Libre del Mediterráneo. Mientras tanto tenía un trabajo muy convencional, pero en un momento determinado empecé a dedicarme a la artesanía. Me trasladé a Alaró, al campo y empiezo a elaborar productos de artesanía en barro cocido para su venta en tiendas, compaginándolo con mi formación en la escuela.

 

¿Qué buscas y qué encuentras en el arte?

Es una necesidad; en realidad creo que es una necesidad que tenemos todas las personas, quizás unos somos más atrevidos y damos el paso mientras otros no lo dan. Yo busco darle sentido a esa necesidad. Cuando termino una obra siento un vacío, siento que no he hecho nada realmente, que tengo que empezar de nuevo.

 

¿Qué sientes cuando contemplas tu obra?

Quizás cuando ha pasado algo de tiempo me trae recuerdos, pero me gusta más observar la reacción de la persona que contempla mis obras, cómo le afecta lo que está viendo, mirar a las personas que las miran. Hay personas a las que le afecta de una manera diferente que a otras, las reacciones son muy diferentes. Disfruto con eso.

 

¿Crees que estamos preparados para el Arte?

Es algo educacional. En nuestro sistema educativo no se trabaja la parte creativa. Enseñan la parte práctica de la vida. Se han frustrado las inclinaciones artísticas de muchas personas, aunque otras han salido fortalecidas por enfrentarse al entorno que les pone trabas sacar esa parte escondida y se han convertido en grandes artistas.

 

¿Ayudó a tu crecimiento personal el haber sido capaz de ser coherente contigo mismo, haciendo lo que te hace feliz?

El planteamiento de querer ser “un gran artista” creo que es innato a una parte de la juventud, un sueño. No se hace conscientemente. Cada persona tiene una forma de ver la vida. Esta viene como viene, se va solucionando al momento. Vivir la vida día a día y a partir de ahí, intentar ser feliz. La gran base es esa y que te apasione en lo que haces.

 

Háblanos del proceso de inspiración. ¿Cómo se desarrolla en tu caso?

En mi caso puede surgir de muchas maneras. Te enfrentas a un lienzo en blanco y no hay absolutamente nada. Si tienes una idea, desarrollas dibujos preparatorios en carboncillo, después empiezas a trabajar los dibujos en el lienzo, empiezas a darle forma al lienzo y poco a poco el dibujo va quedando olvidado va pasando al lienzo y el lienzo se va transformando. Incluso puede no quedar nada del dibujo con el que empecé. No debes tener miedo al lienzo en blanco o al trozo de barro, ellos te van pidiendo lo que tienes que hacer. La obra está dentro del material, del barro, del lienzo y ellos te van dirigiendo. Es un trabajo muy absorbente que requiere mucha concentración.

 

¿En qué formatos te sientes mas cómodo?

Los formatos grandes son los mas complicados y a la vez los más espectaculares. Aunque la última obra realizada, la escultura a tamaño natural del rey Jaume II a quedado ignorada en su aspecto artístico debido a intereses totalmente ajenos a mí y a mí trabajo.

 

¿Qué temas te inspiran más?

Depende del momento, el tema principal en estos últimos tiempos es la figura humana, y concretamente la mujer, aunque a su vez sea lo más difícil.

 

¿Y qué autores te inspiran más?

Es muy difícil decir nombres, esto es difícil responder, hay tantísimos… Nosotros vamos viviendo de ellos, somos trocitos de un puzle que se va formando gracias a los grandes autores, desde los primitivos hasta ahora.

 

¿En qué circunstancias se te ocurren las mejores ideas?

No hay un momento vital concreto, en ocasiones – probablemente después de haber soñado – me levanto con una idea, tengo la necesidad de llegar al estudio para empezar a trabajar. Es una urgencia que tienes que vomitar, tienes que sacarlo. Después puedes lograrlo o no.

 

¿El contexto de crisis y de angustia social que estamos viviendo inspira o desmotiva?

Los tiempos de crisis inspiran o destruyen; en cierta forma son buenos para el arte; son momentos creativos; muchas de las grandes obras y los grandes cambios se han hecho en momentos de crisis importantes. Son un reflejo de lo que está pasando.

 

¿El arte, puede ser una terapia?

Si, absolutamente.

 

¿El artista nace o se hace?

Nace y se hace

 

¿Qué surgió primero, tu creación de escultura o de pintura?

Empiezo con la pintura pero me realizo primero como artista con la escultura.

 

¿Cuál es tu técnica o técnicas favoritas?

No tengo preferencia por una técnica en concreto, me da igual trabajar con pinceles, lápices o con barro.

 

¿Cómo empiezas una obra?

La empiezo a ciegas, soy una persona intuitiva, dejo que la obra me vaya dirigiendo a mi,  no dirijo la obra. Como persona intuitiva me dejo llevar.

 

¿Cuál es el elemento que más utilizas en el caso de la escultura?

Siempre trabajo con barro, le doy forma, lo trabajo, lo ahueco, lo cuezo. Después se envía a la fundición para hacer en bronce si estoy interesado.

 

¿Y cómo decides qué elemento vas a usar?

Depende del momento. No siempre puedes pasar de un elemento a otro. Es difícil trabajar con dos materiales diferentes a la vez. Para pasar de un elemento a otro es necesario un tiempo de espera.

 

¿De qué obra estás más orgulloso?

En general, me siento orgulloso de las obras que producen un cambio en mi forma de expresarme.

 

¿Qué sientes cuando vendes una pieza y te tienes que desprender de ella?

Me gusta que se quede cerca y si va lejos que me la paguen primero, claro (risas).

 

¿Cuéntanos como descubriste Can Gili?

Hace muchos años esta casa, que era una carpintería, me tenía fascinado. Sentía una atracción muy fuerte por ella. Pasó un tiempo y el dueño de la casa me la ofreció. Decidimos quedárnosla y en ello contribulló el esfuerzo que hicimos toda la familia. Estaba muy deteriorada. Encontramos cosas muy importantes en la casa, desde el punto de vista arqueológico por los restos encontrados, histórico por los personajes que la habitaron y por el lenguaje de los graffítis que dejaron en sus paredes góticas.

 

¿Cómo se relaciona Can Gili con tu obra?

Los “espíritus” de la casa me van guiando, me guían en lo que tengo que hacer. Lo que he ido encontrando en la casa, como las pinturas medievales y dibujos, va influyendo en mi obra, además de “ese algo” casi mágico que tiene la casa que hace que se cree un ambiente en el que me siento muy a gusto para trabajar.

 

¿Por qué Sineu?

De nuevo gracias a mi intuición. Conocí Sineu en el 66, de casualidad, pasé una semana santa aquí en casa de unos amigos, volví a pasar por aquí, pregunté por una casa para vivir y aquí estoy.

 

¿Qué significa Sineu para ti como artista?

No eres de donde naces sino de donde paces. Sineu ha sido y es muy importante en mi vida.

 

¿Cómo empieza tu día en el pueblo?

Empieza a las 7 de la mañana tomando un café con gente del pueblo, y antes de trabajar un paseo de una hora con el perro. En Sineu tenemos un hermoso entorno para pasear. Antes me iba a algún bar y hacía apuntes y dibujos de las personas que veía.

 

Y ya para terminar, ¿Qué puede ofrecer el pueblo a nuestros visitantes?

Sineu, como pueblo rural es sin duda el mejor conservado. Pasear por sus calles es un placer. Además está muy bien comunicado, tiene un gran interés histórico, ofrece una gran variedad de oferta gastronómica y es un pueblo en el que se puede conocer bien a la auténtica Mallorca y a sus gentes, más allá de las playas y el sol.

 

 

 

Beatriz Fernández Viéitez
nacida en 1971, gallega, psicóloga, vive en Sineu desde hace 4 años.